viernes, 30 de marzo de 2012

Sí quedan días de verano



La mirada  a través de la ventana de la habitación tenía un reflejo triste y apagado. Era Noviembre y el frío junto a las lluvias eran protagonistas.
Los días, que duraban mucho menos que en verano, no hacían más que contribuir al paisaje que parecía más triste y solitario de lo que era ya.
Era complicado encontrar a alguna persona por las calles encharcadas, a pesar de que no era demasiado tarde.
La mirada estaba refugiada a través de los cristales contemplando absolutamente todo, o nada porque eso es lo que había.
Y desde aquella habitación, cuyos cristales estaban empañados por la lluvia, solo quedaba la soledad y la mirada reflejada de color gris oscuro,como aquella noche.
Se movían de un lado a otro, buscando algo pero no se qué. Se abrían más y más,todo lo que les estaba permitido y lloraban. Quizás por tristeza, quizás por la propia sequedad de mantenerlos abiertos tanto tiempo. O tal vez ambas cosas.
La noche era realmente triste, ninguna noche de Noviembre lo había sido tanto hasta entonces.
La luz de las farolas intentaba iluminar un poco la noche,algunas parpadeaban en un último suspiro,otras resistían y otras perecían.
Desde la habitación, la mirada continuaba contemplando lo de fuera.Los ojos grises oscuros miraban pero sin transmitir,miraban pero sin emocinar. Era una mirada auténticamente gélida,que congelaba y paralizaba a quien la viera.

La noche avanzaba, pero los primeros tímidos rayos de Sol contraatacaban a la lluvía que parecía haberse rendido fácilmente.
Los ojos despertaron, si es que en algún momento habían dormido, y miraron a través de la ventana hacia el Sol. Pero miraban más serenamente, con ganas de vivir e incluso felices. Porque en el fondo sabía que ese día llegaría, que la fe en un mañana mejor se había cumplido. Y es que no importa que llueva,que tengamos frío,que sople fuertemente el viento o que en algún momento nos sintamos solos. Simplemente debes pensar en el día más feliz de tu vida hasta ahora. Cuando lo hagas,cree en ese día, e incluso en los momentos en que las tempestades intenten llevarte por su camino. Porque todas tormentas terminan en algún momento por muy fuerte que descarguen.

martes, 11 de octubre de 2011

¡Manos arriba,esto es un atraco!

Hoy estoy bastante mosqueada. Me han robado mi teléfono móvil,una BlackBerry para ser exactos y me han robado parte de mí con ella. Tenía a todos mis contactos en la agenda,conversaciones por WhatsApp,mensajes de mis amigos y fotos que guardaba con bastante cariño, de las cuales he recuperado 7. Este hecho hace que me reeplantee dos cuestiones: La importancia de la tecnología en la vida diara (particularmente en la mía) y el aumento de robos durante la crisis.
En cuanto a la primera cuestión,qué os voy a contar que no sepáis... No podemos vivir sin teléfonos móviles en la Era Informática ya que lo usamos absolutamente para todo: para mandar mensajes,hacer fotografías,consultar en Internet,lo usamos incluso de alarma y de calendario, y por supuesto,hace llamadas. ¡Bendita Era Informática! cuánto bien ha hecho en la sociedad. Sin embargo no puedo eludir un tema que va de la mano: ROBOS. Sí,la gente tiene la mano muy larga y se hace rápidamente amiga de lo ajeno de una forma un tanto peculiar,pues ya no es el clásico tirón de bolso lo que se estila en las calles. Ahora han renovado sus artes motrices y son capaces de desplumarte sin que te des cuenta. ¡Pero qué arte que tienen! sí.sí,digo arte.No me lo podéis negar....que te desvalijen en 3-5 minutos sin que te des cuenta, ni nadie que hay alrededor es un mérito,un ARTE. Por supuesto es un arte que denuncio (nunca mejor dicho) pero concretamente en la época de crisis en la que nos encontramos me parece una auténtica canallada,con perdón de la expresión.
Llevaba mi libro de La Celestina que me han mandado leer en clase de Introducción a la literatura española y poco más de valor (gracias a Dios) pero la cuestión es que a la gente no le entran ganas de culturizarse y no les entra curiosidad por robar libros,cosa que creo que les vendría bastante bien, dicho sea de paso. Y así va el país,de incultos que roban por vicio y no por necesidad a personas que intentan hacerse un hueco en una sociedad en la que es cada vez más difícil destacar. Personas que,como yo,no tienen dinero para volver a comprarse un terminal de semejantes carácteristicas y que consiguió honradamente.


He aquí mi denuncia informal.
Buenas noches

martes, 14 de junio de 2011

Los ladrones de mentes

Aquel domingo,como un domingo más, me puse a reflexionar sobre mi vida,como si fuese una auténtica filósofa. Como odio los domingos,pero no sabéis cuánto.Son aburridos,no hay nada abierto y la gente no sale.Supongo que porque se dedicarán a filosofar sobre su vida al igual que hago yo.
Intentando mantener el camino de mi eje vital, afloraron sentimientos pasados pero que por desgracia los mantengo muy presentes a día de hoy y eso que hoy no es domingo. Es algo inevitable ¿verdad? los recuerdos...que traicioneros que son. Entran en tu mente sin pedir permiso,adueñándose de toda ella y anulando por un instante la opción de reaccionar ante tales estímulos.Cuando te quieres dar cuenta es tarde para frenarlos pero acabas por echarlos a patadas de tu mente como puedes.
Hay tantos tipos de recuerdos...lúcidos,borrosos,amargos,dulces,inocentes,culpables,intransferibles e incluso lúcidos y amargos como el que tengo en la cabeza ahora mismo.Creo que son los peores porque nunca aportan nada bueno cuando me roban la mente. Simplemente se dedican a trastocar a mi conciencia,sumergiéndola en amargos recuerdos y que esta, inútilmente hace el esfuerzo de no ahogarse en esa marea de pensamientos.

Los recuerdos parecen entender de domingos, pues parecen ponerse de acuerdo para aturdirme la mente como solamente ellos saben hacer.
Recuerdos lúcidos y dulces parecen contraatacar al enemigo que se aferra con dureza sin que me de cuenta,lo hacen de manera brusca ,muy poco sutil pero muy eficaz a su vez. La vida está llena de recuerdos,de auténticos ladrones de mentes que están ahí para recordarnos lo puñetera que puede llegar a ser la vida a veces.
Los recuerdos más amargos son siempre imposibles de olvidar,están ahí aunque no lo creamos, pero por suerte se amortiguan con bonitos y dulces recuerdos que son los que nos hacen verdaderamente felices y que no nos importa que nos roben la mente de cuando en cuando.

sábado, 30 de abril de 2011

Los minutos de la vida

Las manecillas del reloj se mueven incesantemente y escucho cómo el tic-tac acompasa el tac-tac de mi corazón cuando marcan las dos.
Dejo que se adueñen de mi vida y marquen el ritmo de la misma aun a pesar de que no hablen.Ellas giran y giran y configuran el día sin retrasos ,son siempre fieles y puntuales. A todas horas.
Comienza la cuenta atrás y los minutos de la vida nos oxidan lentamente y cuando quieres darte cuenta de la hora, es demasiado tarde.Demasiado tarde para mirar atrás y olvidar o demasiado tarde para rectificar. Porque aunque los días tengan 24 horas, o lo que es lo mismo, 1.440 minutos se me quedan cortos.
Sin embargo me encuentro en el sueño más profundo,sincero y precioso que jamás soñé, pero puedo escuchar de nuevo el tic-tac del reloj muy de cerca cuando marcan las diez, para recordarme que hay vida ahí fuera y los sueños se pueden cumplir.
No tengo más remedio que apagar el despertador y aferrarme a los minutos (mis minutos) de ese día porque quizás sea el día en el que mis sueños se hagan realidad .
Adelante

martes, 19 de abril de 2011

Los reflejos de las miradas

Sócrates dijo que la felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.
Hay días en los que me miro al espejo y me pregunto si soy la persona que quiero ser o llegar a ser.Intento alumbrar lo más oscuro que hay en mí misma pero esto se convierte en tarea complicada cuando no se tiene empeño por hacerlo. Entonces delante de ese espejo veo el reflejo de mi mirada y me doy cuenta de que no es la misma de antes,que ha cambiado como yo lo hice.
Mi mirada se pregunta a sí misma preguntas ya respondidas y se da cuenta de que ya no cree en las palabras,en las sonrisas e ,irónicamente,en las propias miradas.
Y me di cuenta de que no existen maquillajes posibles para tapar una mirada triste. Mi mirada no se guarda nada sino que grita en silencio pero nadie es capaz de oir aquello que grita.
Ella aun no ha perdido la esperanza de volver a ser como antes a pesar de ser una auténtica desconfiada, así que creo que le daré el beneficio de la duda, por si acaso.
Mucho se preocuparon estos filósofos en encontrar la felicidad, pero lo que no sabían es que no hay métodos ni éticas posibles para alcanzarla,sino que ella te alcanza a ti cuando menos te lo esperas. La felicidad no es tangible,  no podemos tratarla como algo material a lo que podamos tocar.Simplemente es ella la que te toca a tí, y cuando lo hace es algo sublime. O al menos eso quiere creer mi mirada ilusa. 
Le haré caso.






PD: Os lo recomiendo .He encontrado mucho apoyo en este grupo y especialmente, en esta canción.
http://www.youtube.com/watch?v=WBHewSTFm_4

sábado, 16 de abril de 2011

Cachitos de Madrid

Dicen por ahí que ir a la Gran Vía madrileña es terapéutico; y es cierto. Cuando estás en este lugar te sientes como un ser insignificante entre otros tantos, y con tanto tráfico mental no puedes ni escucharte.Eres uno más y pasas desapercibido entre la fauna humana que allí se congrega.
Cuando miro imágenes como estas de Madrid,me doy cuenta de la importancia que tienen y de lo que significan cada uno de estos cachitos para mí.
Madrid es de esas pocas ciudades en las que tengo que ir con los cinco sentidos en alerta para adaptarme a su ritmo, porque esta ciudad se mueve.Y puedo quedarme sentada mirando cómo se mueve, o moverme con Madrid y sentir que es solo mío.
No puedo imaginarme una vida sin ver estos cachitos de vez en cuando,no quiero soñarlos,ni quiero que me los cuenten, quiero seguir viéndolos porque me dan la vida (ya dicen que los pequeños placeres son los que conforman la vida cada día.) Espero que mis ojos continuen haciendo de intermediarios para que mi corazón no se olvide de Madrid.




Madrid, Madrid, Madrid,pedazo de la España en que nací.

martes, 12 de abril de 2011

Mentes dementes

Sylvia Plath dijo que si nunca esperas nada de nadie,jamás te decepcionarán.
Al menos,por mi parte cuando conozco a una persona intento verla con total transparencia, por mucha dificultad que esto suponga.Pero cuando alcanzas la transparencia del opuesto puedes ver más allá de sus ojos y conectar. (algo bastante complicado para mí)
Cuando una de esas personas que conoces logra hacerse un hueco privilegiado en tu corazón, siempre esperas lo que has establecido personalmente en una especie de medidor mental. A veces son cuestiones con una importancia insuficiente y como tal, lo pasamos,lo olvidamos o simplemente actuamos como si nada hubiese ocurrido.Pero las cosas cambian cuando en el medidor mental esperas actitudes de cierta relevancia en el contrario y cuando esto ocurre,sientes que te desplomas. Esto es comparable a como si un ascensor que se encuentra en el piso más alto de una torre,se le rompiese el cableado y cayese.Pues es igual,y duele.
Lamentablemente,estos choques frontales con los demás individuos ocurren con una frecuencia abrumadora,incluso preocupante en mi opinión.Por eso mismo decidí construirme una coraza,bastante consistente,por cierto.
Llegados a este punto,debo confesaros que adopté una nueva actitud en mi vida; la de Sylvia Plath,no esperarme nada de nadie.Así no existe la decepción ni su consecuente dolor.
Prefiero sentirme como un director de orquesta sin batuta en un recital musical , que volver a experimentar dolor,decepción y deseseperación. ¿De verdad merece la pena esperar el jugo de las personas? Creo que la mayoría están ya exprimidas.